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martes, 2 de julio de 2013

Hollande exige a EE UU que deje de espiar mientras Bruselas rebaja el tono

 

Los partidos ecologistas en Francia y Alemania piden a sus Gobiernos que concedan asilo a Snowden

 

 
Francia y Alemania han reaccionado con indignación al espionaje de Estados Unidos a distintas embajadas europeas y edificios de la UE, una actitud que no se ha visto respaldada por la Comisión Europea, que ha intentado rebajar el tono en este conflicto. El presidente francés, François Hollande, condicionó este lunes cualquier negociación con Estados Unidos a que Washington ofrezca garantías del cese inmediato del espionaje a sus socios europeos. Hollande exigió que Estados Unidos deje de espiar a sus socios europeos -entre ellos a Francia-, y pidió al Gobierno de Barack Obama garantías del cese de esas actividades, que calificó de "inaceptables" durante un desplazamiento a Lorient (noroeste del país), donde inauguró un hospital.
En referencia a las consecuencias de las revelaciones sobre las prácticas de vigilancia a los europeos por Washington, Hollande subrayó que "no puede haber negociaciones o transacciones sobre cualquier tema antes de que hayamos obtenido esas garantías. Eso vale para Francia pero también para toda la Unión Europea", remachó, aludiendo a las negociaciones del acuerdo de libre comercio que Bruselas y Washington deben emprender el próximo 8 de julio.
El ministro francés de Exteriores, Laurent Fabius, habló por teléfono con el secretario de Estado de Estados Unidos, John Kerry, después de haber pedido explicaciones públicas a Washington.
Francia, Italia y Grecia figuran entre los 38 objetivos privilegiados por el servicio de espionaje estadounidense en los últimos años, según publicó The Guardian el domingo. En concreto, el diario británico explicó que EE UU tenía controladas en 2010 las comunicaciones de la embajada francesa en Washington y de la representación de la quinta potencia mundial ante la ONU en Nueva York.
Aunque la oposición conservadora mostró su lado más cínico y expresó su estupor por la indignación de los socialistas ante las revelaciones señalando que el espionaje a los aliados existe desde hace mucho tiempo, los partidos progresistas elevaron su voz y reclamaron medidas contundentes. Los Verdes se sumaron al Partido de Izquierda y pideron a Hollande que conceda asilo político a Edward Snowden, autor de las revelaciones sobre el programa estadounidense de vigilancia electrónica.
Según la formación ecologista, a la que pertenecen los ministros Cécile Duflot y Pascal Canfin, Francia tiene la obligación de defender a “un defensor de la libertad” que ha revelado al mundo un sistema de espionaje “ilícito”. Los Verdes dijeron que conceder el asilo político a Snowden “recordaría que Francia quiere proteger a los lanzadores de alertas que salvaguardan la democracia” y que París “rechaza claramente el diktat estadounidense sobre la protección de datos y las violaciones manifiestas de las libertades públicas fundamentales en nombre de su lucha contra el riesgo terrorista”.
Frente al ardor de Francia y otros Estados miembros, la Comisión Europa ha decidido reaccionar con guante de seda a las noticias de que sus propios edificios han sido espiados. El Ejecutivo comunitario ha puesto al frente del caso a la alta representante de la UE para la política exterior, Catherine Ashton, entrenada en las maneras diplomáticas. El colegio de comisarios tiene previsto analizar esta semana el espionaje en una reunión monográfica.
A pesar de que el propio secretario de Estado estadounidense, John Kerry, ha aceptado implícitamente que su Gobierno ha realizado estas prácticas, Bruselas prefiere de momento “comprobar la veracidad de esas informaciones”, según explicaron los portavoces comunitarios. Ashton ha hablado ya con Kerry al respecto y ha pedido explicaciones. Así que el Ejecutivo de la UE está ahora a la espera de “claridad y transparencia” por parte de Estados Unidos. La única medida que ha adoptado la Comisión por el momento ha sido ordenar un barrido de seguridad en los edificios comunitarios para detectar posibles focos de vigilancia.
Esas maneras tibias se alejan de la enérgica reacción que adoptó el domingo la vicepresidenta y comisaria de Justicia, Viviane Reding, que amenazó con bloquear el gran acuerdo comercial que la UE negocia con Washington. Los portavoces eludieron este lunes referirse al asunto con el argumento de que están a la espera de explicaciones. Nadie aclara, de momento, si el encuentro del lunes entre las dos partes se mantendrá.
Las autoridades estadounidenses no parecen muy amedrentadas por la indignación europea ante los distintos casos de espionaje. Fuentes comunitarias aseguran que el departamento del fiscal general, Eric Holder, aún no ha respondido a la carta que le hizo llegar Reding exigiendo explicaciones por el programa de vigilancia masiva orquestado por el Gobierno de Obama. Reding ha enviado una nueva carta de recordatorio a la secretaria de Estado de Seguridad, Janet Napolitano.

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