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martes, 2 de julio de 2013

El ultimátum del Ejército

 

Morsi dice que está "avanzando en su camino planeado hacia la reconciliación nacional"

Cinco de sus ministros han dimitido por la crisis política

 

REUTERS LIVE!
 
El Gobierno de Mohamed Morsi rechazó este martes el ultimátum de 48 horas que le dio el ejército ayer para que atienda las demandas de los manifestantes que han tomado las calles en los pasados días. De madrugada, la presidencia emitió un comunicado en el que dijo que aplicará sus propias medidas para la reconciliación nacional, para lo que está “consultando con todas las fuerzas nacionales para asegurar el camino al cambio democrático y la protección de la voluntad popular”. “Egipto no permitirá de ningún modo un paso atrás, sean cuales sean las circunstancias”, añadió.
Horas antes el comandante en jefe del ejército, general Abdel Fatah al Sisi, instó a Morsi a escuchar a las calles. “Si no atiende las demandas de la ciudadanía, el ejército, que está obligado a actuar de acuerdo con su papel y deber, deberá revelar sus propios planes”, dijo en un comunicado leído en la televisión nacional. “Esas medidas deben incluir debates con todos los poderes políticos, específicamente los jóvenes, que fueron y siguen siendo la chispa de la revolución. Ningún partido debe ser excluido o marginado”, añadió.
El presidente norteamericano, Barack Obama, telefoneó a Morsi este martes para expresarle su preocupación por la intensificación de la violencia en esta crisis política, según la Casa Blanca. Le dijo además, que Washington apoya “el proceso democrático en Egipto y no a ningún partido o grupo en particular”. Obama llamó a El Cairo desde Tanzania, donde se encuentra de viaje oficial. Su embajadora en Egipto, Anne Patterson, provocó recientemente la ira de los opositores al decir en público que no cree que las protestas sean beneficiosas para la estabilidad de la economía egipcia.
La sociedad de los Hermanos Musulmanes, en la que militó Morsi durante años, acusó al ejército de haber escenificado un golpe de estado. Su sede central en El Cairo fue incendiada y saqueada durante las masivas protestas del domingo, sin que las fuerzas armadas o la policía hicieran nada para evitarlo. Ocho personas murieron en aquel asalto. En total, desde que comenzaran las protestas, el domingo, han fallecido más de 16 personas en diversos puntos del país.
La Alianza Nacional para el Apoyo de la Legitimidad, una agrupación de 11 partidos islamistas creada para defender a Morsi y que engloba también a los Hermanos Musulmanes, dijo en un comunicado que rechaza “de forma categórica y absoluta los intentos de algunos de emplear a este gran ejército para atacar la legitimidad”. Convocó, además, manifestaciones y marchas para “defender la legitimidad y expresar el rechazo ante cualquier golpe de estado”.
Morsi ha quedado cada vez más aislado políticamente, incluso en su propio Gobierno. El lunes por la tarde dimitieron cuatro ministros y este martes la agencia estatal de noticias, Mena, anunció la renuncia de un quinto, el de exteriores, Mohamed Kamel Amr. Esos abandonos en el Gobierno se interpretan como una muestra de apoyo de algunos gobernantes para con los manifestantes y sus demandas.
Este martes a las 17.00 se cumple además el plazo dado por la agrupación opositora Tamarod (en árabe Rebélate) a Morsi. Le pidió al Presidente que dimita o se enfrentará a una campaña nacional de desobediencia civil. Tamarod fue quien organizó las marchas del domingo, las más multitudinarias desde las de los meses de 2011 en los que cayó el régimen de Hosni Mubarak, tras 30 años. Millones de personas salieron a las calles. En la icónica plaza de Tahrir de El Cairo se concentraron 500.000 personas. Tamarod dice haber recogido 22 millones de firmas pidiendo que Morsi dimita, algo que, de ser cierto, representaría a casi un tercio de la población.
Los activistas de Tamarod han pedido que un gobierno de tecnócratas tome las riendas del país y se convoquen elecciones anticipadas. El mandato de Morsi, que ganó legítimamente en las urnas en junio de 2012, acaba en 2016. La sociedad de los Hermanos Musulmanes fue silenciada durante décadas por el régimen de Mubarak, obligada a operar en la clandestinidad, muchos de sus miembros encarcelados. Ahora, que tiene a uno de los suyos en el poder, ve como las multitudes en las calles intentan arrebatarles su oportunidad de gobernar el país.

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